El mundo cristiano recuerda cada año, la noche del 24 de diciembre, el nacimiento de Jesús, y se conmemora en tono festivo, alegre y amistoso. Navidad es, ante todo, sinónimo de renacimiento, reencuentro y reconciliación. Las familias hacemos votos para dejar atrás los odios, rencores, fobias y todas aquellas grietas o brechas que a lo largo de un año nos hayan alejado de nuestros semejantes, del prójimo o próximo, y renovamos los votos de concordia, paz y amor.
En esta Navidad 2022 quiero entregar a ustedes una propuesta de reconciliación, renacimiento y reencuentro de las y los mexicanos, que nos ayudaría a recuperar la grandeza de la nación y a enfrentar los nuevos retos y realidades de un mundo en constante transformación económica, social, ecológica, tecnológica y política.
Partimos de la premisa de que México requiere una transformación, pero a partir de la reconciliación. Necesitamos reconciliar a México para poder transformarlo.
Reconciliar a nuestro país es luchar para que cada persona se sepa valorada y necesitada por la sociedad, y la diversidad sea nuestra herramienta para ser más productivos y creativos. Reconciliar a México es asegurar que la injusticia que arrastramos como desigualdad y penuria se sane con un Estado que no se limita a ayudar a las personas en situación de pobreza, sino que cambia las condiciones para eliminar esta.
Un México reconciliado está organizado como un solo frente para recuperar nuestra vida común de la violencia y del crimen, que cada vez más nos separan y aíslan en ansiedad y precauciones.
Reconciliar a México es lograr que todas y todos tengamos la posibilidad de desarrollar y ampliar nuestras competencias con estudios, cursos y certificaciones, independientemente de nuestra edad. Es aprovechar el potencial tan grande que tiene cada sector que impulsa nuestra economía para destacar en el mundo. Ello significa también generar los empleos que ahora están buscando las y los jóvenes y gente de cada lugar del territorio nacional. Es unir nuestras capacidades con oportunidades.
Reconciliación real es cuando los momentos difíciles de la vida no tienen que convertirse en una amenaza de pobreza. Es cuando, en lugar del miedo a ser excluidos, se encuentra sustento en el gobierno para lograr la inclusión.
La reconciliación transformadora que necesita México pasa por seis ejes o momentos:
1. La inclusión, que exige un país unido, no dividido.
2. Un gobierno colaborativo, que sume y multiplique los esfuerzos de las y los mexicanos de todas las clases sociales y de todas las regiones, sin dejar a nadie afuera o atrás de los demás.
3. Una sociedad justa, con menos de las desigualdades materiales y miserias morales que hoy la tienen confrontada y ensangrentada.
4. Un país seguro, donde la vida de las personas y sus bienes no sean vulnerados, robados, confiscados o arrebatados por la violencia; donde la vida sea el principal bien público que proteja un Estado democrático de derecho.
5. Un país verde, donde el desarrollo y el crecimiento sean ecológicamente responsables y comprometidos con la preservación sostenible de la tierra, el agua y el aire.
6. Una nación próspera, donde la riqueza se distribuya creciendo, y el crecimiento se alimente de una riqueza bien distribuida, para que permita la existencia y expansión de una clase media robusta.
Vayan estos propósitos de reconciliación, con mis mejores deseos, para todas y todos mis lectores en esta Navidad 2022.
Ricardo Monreal
ricardomonreala@yahoo.com.mx
@RicardoMonrealA
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El doctor en Derecho, Ricardo Monreal Ávila, nació el 19 de septiembre de 1960 en Plateros, Zacatecas, en el seno de una familia de catorce hijos.
Estudió Derecho en la Universidad Autónoma de Zacatecas y luego cursó estudios de maestría y doctorado en Derecho Constitucional y Administrativo en la Universidad Nacional Autónoma de México.
En 1975 comienza su trayectoria política militando en las filas del Partido Revolucionario Institucional (PRI), allí ocupó varios cargos: fue coordinador nacional de la Defensa Jurídica del Voto en la Secretaría de elecciones de la dirigencia nacional; presidió el Comité Directivo Estatal de Zacatecas y, posteriormente, fue secretario de Acción Política de la Confederación Nacional Campesina. En éste periodo de militancia participó en el Congreso de la Unión, fue diputado federal dos veces (1988-1991 y 1997-1998) y llegó al puesto de senador (1991-1997).
En 1998, Monreal Ávila abandona al PRI para unirse a las filas del PRD y contender, ese mismo año, a la gobernación del estado de Zacatecas.
Fue diputado federal en tres periodos: de 1988 a 1991 y de 1997 a 1998 por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), y entre 2012 y 2015 por Movimiento Ciudadano y por el Movimiento Regeneración Nacional (Morena).
Cumplió labores como senador en dos periodos, de 1991 a 1997 y de 2006 a 2012 por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y el Partido del Trabajo (PT).
Ahora por tercera ocasión es Senador de la República y coordinador de la fracción parlamentaria de Morena.

