Los primeros 100 años

El pasado 1 de julio se celebraron los 100 años de la fundación del Partido Comunista de China (PCC), en medio de eventos masivos llenos de simbolismo, parafernalia y aire festivo. Las imágenes altamente reproducidas en los medios de comunicación internacionales mostraron cómo la Plaza de Tiananmén se convirtió en el escenario de los principales eventos de la conmemoración.

El presidente de China, Xi Jinping, fue el encargado de encabezar los actos cívicos, y con sus palabras dio muestra de la política que su país ha construido de la mano del partido. Sobre su soberanía, resaltó que el pueblo chino “nunca permitirá que ninguna fuerza extranjera [lo] intimide, oprima o esclavice”. Además, señaló la importancia del gigante asiático en el futuro, como un pueblo que “no sólo es bueno para derribar el viejo mundo, sino también para construir uno nuevo”. Asimismo, destacó que entre los logros vinculados con el festejo se encuentran la apertura del segundo aeropuerto en Chengdú, capital de la provincia de Sichuan, la inauguración de un tren bala en el Tíbet y de dos turbinas hidroeléctricas en Baihetan, consideradas las más grandes del mundo

El PCC está compuesto por 92 millones de integrantes, el equivalente al 6.6 por ciento de la población total en China, esto lo convierte en el segundo partido político más grande del mundo, después del Bharatiya Janata en India. Pero hace 100 años su situación era muy distinta. En julio de 1921, un grupo de hombres, alrededor de 50, se reunieron en una casa en Shanghái. Influenciados por el éxito de la Revolución rusa, acordaron que China también requería una revolución proletaria. Aunque el proceso no fue ni de cerca fácil, lo cierto es que la organización logró llegar al poder en 1949. Aunque Mao Zedong fue quien decidió que el 1 de julio sería considerado como el día de la fundación del partido, en términos prácticos, el 23 de julio se celebró el primer Congreso Nacional.[1]

En 1921, la mayor parte de los 400 millones de habitantes se encontraban ubicados en la zona rural, y en las ciudades el malestar laboral era una constante. A finales de la década de 1920, los comunistas fueron repelidos justamente al campo, donde reclutaron a campesinos y clase trabajadora para unirse a su causa. En 1935, Mao Zedong recibió el nombramiento como líder, durante la llamada “Larga Marcha”, proceso en el que las fuerzas comunistas escaparon hacia el norte del país. Finalmente, el 1 de octubre de 1949, los comunistas obtuvieron la victoria y fundaron la República Popular China. Mao gobernó hasta que falleció en 1976.

Desde entonces, la economía de esa nación se ha abierto al mundo, se ha priorizado el desarrollo sobre la lucha de clases y se restauraron los derechos de propiedad. Luego de 100 años, China se convirtió en uno de los países con mayor crecimiento en el mundo, abierto globalmente y con un comercio vibrante. En consecuencia, su peso político e importancia como líder mundial son cada vez mayores.[2]

El papel del PCC en la vida pública de China

Las celebraciones tras los 100 años de funcionamiento del PCC mostraron el discurso oficial sobre la organización política y su destacado papel en la vida pública china. Se considera que el partido es el promotor y artífice de alrededor de 40 años de “progreso económico, tecnológico y militar” en el país. Desde el discurso, el PCC contrasta el modo de vida en naciones como Estados Unidos, al que considera como desordenado, en crisis, violento y con parálisis partidista, en comparación con el orden, el progreso y la paz en territorio chino. Desde este punto de vista, el partido es la fuente de la ordenanza de la vida en China, y se encarga de buscar “la felicidad para toda la gente”.[3]

 

 

En tal caso, el presidente Xi fungiría como el líder que centra sus esfuerzos en el desarrollo de las personas y en los intereses fundamentales de la inmensa mayoría. Los funcionarios del partido no temen afirmar que la organización lidera todo, que se encuentra presente en cada rincón del territorio, y que se sienten orgullosos porque los resultados, hasta el momento, son positivos.[4]

Sin embargo, es evidente que cualquier partido político en el mundo no es perfecto. La autocrítica, la discusión pública y la aceptación de los errores permiten que estos institutos continúen avanzando y que modernicen su actuación, principalmente en beneficio de la población. A pesar de los evidentes y elogiados aciertos, es innegable que el Partido Comunista de China tendrá también que enfrentar sus propios desaciertos, a la par de las demandas de un mundo global más abierto y participativo.[5]

A lo largo de su historia, el PCC ha pasado por distintas etapas, desde un enfoque soviético hasta su perspectiva más bien nacionalista actual. Sin embargo, voces expertas coinciden en que el impulso al papel de China —herencia leninista—, como líder mundial, nunca ha cambiado. Se afirma que el alcance y la visibilidad del partido se han incrementado cada vez más bajo la presidencia de Xi Jinping, pero es cierto que el PCC nunca ha estado ausente, forma parte de la vida diaria de la población desde sus primeros trabajos con la China más rural.[6]

Se ha afirmado que en las zonas más desfavorecidas la presencia del partido ha sido incluso más clara que en otras regiones del país. Las acusaciones de posibles actos de corrupción, hace algunos años, hicieron pensar que el partido transitaba por una de sus etapas más desafiantes. Sin embargo, la llegada del presidente Xi cambió el rumbo de la institución, y se aplicó una fuerte política de cero tolerancia a la corrupción.[7]

El liderazgo del presidente Xi Jinping

Algunos medios han afirmado que este aniversario tiene la peculiaridad de resaltar los logros del líder, y no exactamente del partido. También, que desde el fallecimiento de Mao Zedong en 1976, la política en China no parecía haberse centrado en una figura de liderazgo casi único, pero que en los últimos años el presidente Xi ha alcanzado un notorio papel.[8]

Desde su llegada al poder en 2013, el mandatario chino ha consolidado un papel profundamente relevante, como sus predecesores no lo hicieron. Su política se ha basado en una intensa campaña contra la corrupción, lo que le ha permitido afirmarse ya como uno de los líderes más importantes en la historia del partido. Incluso, en la actualidad se le nombra “el líder del pueblo”, título que anteriormente sólo hacía referencia a Mao.[9]

Xi ha fundado durante su paso en el poder una ideología que servirá en el futuro como referente para las nuevas generaciones de políticos chinos. Ahora mismo, su pensamiento ya guía el camino de la nación a su interior y al exterior. El año próximo se realizará el XX Congreso del Partido Comunista, en el que se renovarán los principales órganos de decisión de la organización política. En 2018, la Constitución china se modificó y se abolió el límite de dos mandatos del presidente, por lo que es posible que Xi se mantenga en el poder algunos años más.[10]

Economía y poder militar: ejes del partido

Hace diez años se había previsto que la economía china dejaría de crecer a los niveles en que hasta ese momento lo había hecho. Incluso, se llegó a creer en algún momento que sus finanzas colapsarían. Aunque en 2007 el crecimiento de su PIB se reportó en un valioso 14.2 por ciento, desde 2010, cuando alcanzó un 10.6 por ciento, se empezó a reducir cada año, hasta llegar a un 2.3 por ciento en 2020.[11]

Sin embargo, no hay duda de que China continúa siendo uno de los países con finanzas más sólidas en todo el mundo. Los aciertos y victorias en materia económica han llegado acompañados de una insistencia del PCC, al afirmar que ésta es una prueba del éxito de su sistema político. Desde su perspectiva, la vida del partido y sus decisiones han llevado al gigante asiático a ser una de las naciones económicamente más fuertes en todo el mundo. Inclusive durante la pandemia, China ha mostrado fortaleza económica.[12]

El primer trimestre de este año, las decisiones del PCC ya demostraron que la consolidada recuperación del país asiático es una realidad. Durante este periodo, el crecimiento de su PIB se reportó en 18.3 por ciento más, con respecto a los mismos meses del año 2020 (tiempo en el que la pandemia de COVID-19 causó mayores estragos en aquel territorio). Se afirma que esta recuperación está vinculada estrechamente con el aumento de la producción industrial, las exportaciones y el consumo interno.

 

 

Aunque durante el año 2020 el PIB de China creció un 2.3 por ciento, cifra que se pudiera considerar baja, lo cierto es que fue el único país entre las economías más avanzadas del mundo que reportó cifras positivas durante este primer año de pandemia.[13] Por ejemplo, para el mismo año, el principal competidor económico de China (Estados Unidos) disminuyó su crecimiento en un 3.5 por ciento, con respecto al año anterior, considerada la peor caída desde 1946 y el primer descenso registrado en la economía de la Unión Americana desde 2009.[14] Las previsiones del Gobierno chino fijan una meta de crecimiento de al menos un 6 por ciento para este año, pero el Fondo Monetario Internacional prevé que en realidad el PIB chino crecerá al menos un 8.4 por ciento durante 2021.[15]

Se espera que la próxima década sea aún más desafiante para China. Diversos son los retos que enfrenta en materia económica y de desarrollo. Por ejemplo, el 65 por ciento de su población se encuentra en las ciudades, y esto implica mayor consumo y recursos para satisfacer la creciente demanda de productos. El riesgo de un crecimiento estancado es cada vez más recurrente entre analistas e inversionistas. Sin embargo, como en otras ocasiones, el país asiático ya demostró que a pesar de las adversidades ha mantenido un positivo nivel de crecimiento.[16]

En materia militar, actualmente, China construye el buque conocido como Type 003, que se convertirá en el segundo portaaviones de fabricación nacional y el barco más grande que haya servido en la flota de ese país, con aproximadamente 320 metros de longitud. Sin embargo, en los próximos años, la armada china tendrá el enorme reto de aprender a navegar con estas inmensas embarcaciones. Por ejemplo, Estados Unidos tardó 100 años en desarrollar su técnica de control de navegación para este tipo de navíos.[17]

Analistas estadounidenses y europeos afirman que el progreso en la materia logrado por China es impresionante. El Type 003 ya es 10 metros más largo que sus predecesores, y es probablemente el más grande del mundo (exceptuando los de EUA), lo que se mantendrá así durante varios años, pues por ahora son pocos los países que tienen la posibilidad de alcanzar este nivel. Se espera que luego de esta embarcación se construyan más, y que para el año 2030 la armada china ya opere cuatro portaaviones o cinco. Incluso, es posible que en el futuro la flota esté compuesta por entre seis y diez embarcaciones: cifra cercana a la de la flota estadounidense, que se conforma por 11 y es considerada la más grande del mundo.[18]

Se puede afirmar que, de seguir los éxitos económicos, el papel del Partido Comunista continuará siendo especialmente relevante para China, incluso con los retos económicos causados por la pandemia de COVID-19. El instituto político está intrínsecamente relacionado con la vida pública del país, y sus decisiones han llevado a que se desarrolle en diversas áreas, con especial énfasis en una economía resiliente y un aparato militar con creciente fortaleza.

No hay duda: la conducción del presidente Xi Jinping será crucial para los siguientes años al interior del partido y, hasta el momento, ha sostenido una política de apertura económica y defensa de los intereses económicos del país. Nos tocará presenciar la consolidación de su liderazgo y la herencia que dejará al partido para los siguientes 100 años.

 

ricardomonreala@yahoo.com.mx

Twitter y Facebook: @RicardoMonrealA

 

FUENTES

[1] Zarrow, P. (1 de julio de 2021). “The Chinese Communist Party Has Followed Sun Yat-sen’s Road Map”. Foreign Policyhttps://bit.ly/2UwXrvk

[2] “How has China’s Communist Party survived for 100 years?”. (30 de junio de 2021). The Economist.  https://econ.st/3xBO0cQ

[3] “Xi warns against Western ‘bullies’, to argue for one-party rule”. (3 de julio de 2021). The Economisthttps://econ.st/3wxPXpb

[4] Idem.

[5] Idem.

[6] Palmer, J. (30 de junio de 2021). “Chinese Communist Party Marks Centennial”. Foreign Policyhttps://bit.ly/3APJxVA

[7] Idem.

[8] Liu, M. (1 de julio de 2021). “The Party’s Party Is All About Xi”, Foreign Policy. https://bit.ly/2ViXQ4O

[9] Idem.

[10] Idem.

[11] Banco Mundial. (s. f.) “Crecimiento del PIB (% anual) – China”. Datoshttps://bit.ly/3hSmMHZ

[12] “Stubborn optimism about China’s economy”. (3 de julio de 2021). The Economisthttps://econ.st/3hAcE89

[13] Vidal Liy, M. (16 de abril de 2021). “La economía china consolida su recuperación de la crisis con un crecimiento del PIB del 18,3%”. El Paíshttps://bit.ly/3ww866S

[14] Tappe, A. (28 de enero de 2021). “La economía de EE.UU. registró en 2020 su peor contracción desde 1946”. CNNhttps://cnn.it/3hrzP4a

[15] Vidal Liy, M. op. cit.

[16] “Stubborn optimism…”, op. cit.

[17] “China’s next aircraft-carrier will be its biggest”. (1 de julio de 2021). The Economisthttps://econ.st/3xy9BCC

[18] Idem.

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Ricardo Monreal

El doctor en Derecho, Ricardo Monreal Ávila, nació el 19 de septiembre de 1960 en Plateros, Zacatecas, en el seno de una familia de catorce hijos.

Estudió Derecho en la Universidad Autónoma de Zacatecas y luego cursó estudios de maestría y doctorado en Derecho Constitucional y Administrativo en la Universidad Nacional Autónoma de México.

En 1975 comienza su trayectoria política militando en las filas del Partido Revolucionario Institucional (PRI), allí ocupó varios cargos: fue coordinador nacional de la Defensa Jurídica del Voto en la Secretaría de elecciones de la dirigencia nacional; presidió el Comité Directivo Estatal de Zacatecas y, posteriormente, fue secretario de Acción Política de la Confederación Nacional Campesina. En éste periodo de militancia participó en el Congreso de la Unión, fue diputado federal dos veces (1988-1991 y 1997-1998) y llegó al puesto de senador (1991-1997).

En 1998, Monreal Ávila abandona al PRI para unirse a las filas del PRD y contender, ese mismo año, a la gobernación del estado de Zacatecas.

Fue diputado federal en tres periodos: de 1988 a 1991 y de 1997 a 1998 por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), y entre 2012 y 2015 por Movimiento Ciudadano y por el Movimiento Regeneración Nacional (Morena).

Cumplió labores como senador en dos periodos, de 1991 a 1997 y de 2006 a 2012 por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y el  Partido del Trabajo (PT).

Ahora por tercera ocasión es Senador de la República y coordinador de la fracción parlamentaria de Morena.