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Profeco advierte sobre marcas de chocolate en polvo con fallas

  • Xóchitl Montero
Según la norma mexicana vigente, un chocolate en polvo debe tener al menos 1.8% de manteca de cacao y un mínimo de 18% de sólidos de cacao.

Para muchas familias mexicanas, el chocolate caliente es casi sagrado en las mañanas, sobre todo en temporada de frío o durante los fines de semana en casa. Pero lo que no todos saben es que no todos los productos que se venden como “chocolate en polvo” lo son realmente. Hay una diferencia importante entre el auténtico chocolate en polvo y los polvos para preparar bebidas “sabor a chocolate”, y conocerla puede marcar la diferencia en lo que consumimos todos los días.

La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) analizó más de 30 marcas de estos productos en su más reciente estudio, y encontró que varios no cumplen con los requisitos para llamarse chocolate. Según la norma mexicana vigente, un chocolate en polvo debe tener al menos 1.8% de manteca de cacao y un mínimo de 18% de sólidos de cacao. Estos parámetros son los que determinan si un producto es realmente chocolate, o solo algo con sabor similar.

Muchos polvos que encontramos en tiendas usan grasas vegetales en lugar de manteca de cacao, y tienen aditivos como edulcorantes o vitaminas añadidas. En el papel, podrían parecer opciones más prácticas o económicas, pero nutricionalmente no son lo mismo. Lo grave es que algunas marcas no informan esto con claridad, y el empaque puede llevar a confusiones.

En su revisión, la Profeco detectó productos con menos contenido del que indican, errores en el etiquetado nutricional, sellos de advertencia mal colocados y hasta información poco clara sobre fechas de caducidad. Por ejemplo, marcas como Chocolate Ibarra, Choco Milk, y Ghirardelli tuvieron observaciones por distintas irregularidades, desde menor gramaje al declarado, hasta leyendas de advertencia fuera de lugar.

Otro punto delicado es el uso de edulcorantes. Algunos productos, como Swiss Miss Premium y Chocomonk, contienen endulzantes no calóricos, lo que en teoría los hace aptos para reducir azúcares. Sin embargo, estos ingredientes no están recomendados para el consumo regular en niñas y niños, algo que no siempre se señala adecuadamente en los envases.

Ante este panorama, lo mejor que podemos hacer como consumidores es leer bien las etiquetas. Verifica que la denominación del producto esté en letras claras y visibles, revisa los sellos de advertencia, y si dice “sabor a chocolate”, ya sabes que no estás comprando un verdadero chocolate.

 

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Foto Ilustrativa 
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