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“Amiba comecerebros”: el riesgo real en ríos, balnearios y aguas termales

  • Xóchitl Montero

Con la llegada de la temporada de calor, muchas personas buscan refrescarse en balnearios, ríos, lagunas o albercas. Sin embargo, más allá del alivio térmico que estas actividades ofrecen, existe un riesgo poco conocido y altamente letal: una amiba microscópica conocida como *Naegleria fowleri*, popularmente llamada “comecerebros”.

 
Este organismo vive de forma natural en cuerpos de agua dulce tibia como lagos, ríos y estanques, pero también puede estar presente en albercas mal desinfectadas, chapoteaderos o incluso en el agua del grifo si no recibe el tratamiento adecuado. Aunque los casos son raros, la infección que provoca, llamada meningoencefalitis amebiana primaria, suele ser fatal.
 
La forma de contagio es muy específica: la amiba entra al cuerpo únicamente por la nariz. Una vez dentro, viaja hacia el cerebro y comienza a destruir el tejido cerebral, causando síntomas que al principio se parecen a los de una infección común: dolor de cabeza, fiebre, náuseas o vómito. Pero en cuestión de días, puede avanzar a rigidez de cuello, confusión, alucinaciones, pérdida del equilibrio y finalmente, el coma y la muerte. Según datos de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés), la mayoría de los pacientes fallecen entre 5 y 18 días después del inicio de los síntomas.
 
Aunque en Estados Unidos se registran menos de 10 casos al año, la alta letalidad (más del 95%) ha encendido alertas, sobre todo en épocas donde el calor intenso y prolongado eleva la temperatura del agua, creando un ambiente ideal para este parásito.
 
El riesgo crece cuando se nada en lugares concurridos o que no cuentan con mantenimiento adecuado. Las autoridades sanitarias recomiendan precaución especial en balnearios públicos o cuerpos de agua naturales con alta afluencia, ya que es más difícil garantizar que el agua esté libre de contaminación.
 
Para reducir el riesgo de infección, se recomienda evitar sumergirse en aguas estancadas o con poca circulación, especialmente si el agua está tibia. También es útil utilizar pinzas nasales o mantener la cabeza fuera del agua al nadar en ríos o lagos. En casa, si se realizan lavados nasales, es fundamental usar agua estéril o previamente hervida.
 
En México, aunque los casos documentados son muy pocos, no se descarta la presencia de esta amiba en ciertas zonas del país donde el calor es extremo y el acceso al agua potable segura no está garantizado. Por ello, especialistas hacen un llamado a no bajar la guardia durante las vacaciones, especialmente cuando se trata de niños y adolescentes, quienes suelen estar más expuestos por actividades recreativas en el agua.
 
Si tras haber nadado en agua dulce, una persona presenta síntomas intensos de fiebre y dolor de cabeza, es importante acudir de inmediato a un centro de salud. Un diagnóstico temprano podría marcar la diferencia, aunque actualmente no existe un tratamiento 100% eficaz.
 
La recreación acuática puede ser segura, siempre que se tomen las precauciones necesarias. Ante la presencia de amenazas invisibles como Naegleria fowleri, la prevención sigue siendo la herramienta más eficaz.
 
Foto cortesía 
xmh

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