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La historia detrás de la ejecución de madre e hija en Chietla

Mayra tenía 13 años de edad y también 13 heridas de arma de fuego, unas de estas en las manos; al parecer intentó protegerse cuando fue ejecutada.

Les llamaban Las Zacatas no en tono despectivo, porque así se les dice a quienes llegan a trabajar en el corte de caña en la zona azucarera de Escape de Lagunillas, del municipio de Chietla y de sus alrededores.

Isabel llegó con su familia, hace algunos años, procedente de Guerrero y se quedaron a vivir y trabajar en esa población, dónde conoció a Mario Díaz Jiménez, con quien tuvo una hija de nombre Mayra.

Mario provenía de una familia cuyo principal patriarca, era su señora madre, a quién le dicen La Gelatinera, ella es dueña de tierras cuya función principal es la siembra y cosecha de caña de azúcar.

Mario fue asesinado hace aproximadamente un año, lo mataron por el municipio de Tilapa, dicen que quienes lo asesinaron fueron integrantes de la banda de secuestradores y asaltantes que él mismo comandaba y qué se trató de un ajuste de cuentas.

Antes de que Mario muriera su señora madre le encargó escrituras de varias tierras donde se cosecha caña, escrituras que al morir quedaron en manos de Isabel, quién pese a esto siguió viviendo de manera humilde en una casa hecha con adobe y láminas de cartón.

La mujer conocida como La Gelatinera, le había pedido a su nuera que le regresara las escrituras de las tierras y ella se negó, desconociéndose los motivos de esta determinación.

Dicha negativa le produjo problemas, hubo denuncias de la presidencia municipal donde la disputa principal era la posesión de los terrenos, también hubo constantes amenazas.

La mañana del 27 de enero, en una zona conocida como La Taza, fue hallado el cuerpo sin vida de Mayra, quien tenía 13 años de edad, estaba semidesnuda, presentaba huellas de violación. Además de 13 heridas de arma de fuego, unas de estas en las manos, porque se dijo que la niña intentó protegerse cuándo fue ejecutada.

Isabel, la madre de esta niña, fue ubicada en el campo denominado San Antonio y también fue asesinada a balazos.

Hubo un tercer cadáver, el de un hombre, hallado en el campo conocido como Tlapatola, del que hasta el momento se desconoce si tenga alguna relación.

La forma en la cual madre e hija fueron asesinadas indignó a los pobladores de Lagunillas, municipio de Chietla y recorrió todo Puebla, llegando hasta la sesión del Congreso del estado, donde Gilberto Higuera Bernal, encargado del despacho de la Fiscalía General (FGE), precisó en su glosa de informe de gobierno.

"Asesinar a una menor de 13 disparos y advertir como intento defenderse y en sus manitas tiene impactos de bala, creo que muestra algo de nuestra sociedad que debemos revisar, debemos mejorarla", fue donde la voz se le entrecortó.

La respuesta

Horas después que se conociera el doble asesinato al poblado de Escape de Lagunillas, llegaron diversas células de elementos de la Agencia Estatal de Investigación (AEI), además de los equipos de seguimiento de casos de alto impacto de la FGE.

Tras una serie de interrogatorios y de seguimiento de pistas los agentes presentaron para que rindiera declaración a Isabel, la cuñada y tía de las occisas, quienes  podrían tener información de todo lo ocurrido.

También los agentes siguen la pista de un menor de 14 años de edad, a quién se conoce con el apodo de El Gordo, o El Oreja Mocha, quien era primo de Mayra, la niña de 13 años de edad; además del padre de este, a quién se le conoce como El Gordo.

De manera inicial se sabe qué el menor de 14 años había sido visto portando un arma de fuego del calibre 22 y resulta que las heridas de bala que tiene la niña fueron de ese calibre.

Se dice que este niño abandonó la escuela Gabriela Mistral donde cursaba la primaria, lo hizo llevado por el constante asedio de sus compañeros de escuela quienes le practicaban bullying por ser bajo de estatura y con orejas grandes.

Es el principal sospechoso, junto con su padre.

Las otras líneas

Otra de las líneas de investigación que llevan los agentes los dirigen algún punto del Estado de México, donde vive o vivió la primera mujer de Mario Díaz Jiménez, asesinado hace un año, presuntamente por los integrantes de su misma banda.

Será cuestión de horas cuando se despejen todas las dudas que existen sobre la muerte de madre e hija y que los responsables puedan ser llevados ante la justicia.

Son varias las líneas de investigación que se siguen sobre este caso.

Son muchas horas de trabajo que aún faltan.

Hoy madre e hija serán llevadas a un camposanto.

El único grito que se alcanza escuchar es el de Justicia...

Nos vemos cuando nos veamos.

 

 

Columna Porque los muertos corren rápido, de Alfonso Ponce de León

Intolerancia

 

 

Foto: Archivom

cdch

 

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