Los balazos ocasionaron que algunos visitantes buscaran refugio en los negocios, o que en ciertos casos se escondieran debajo de las mesas de los restaurantes.
Testigos afirman que el cura iba en su Jetta, cuando en el camino entre Rancho viejo y Rancho Nuevo, personas armadas dispararon para obligarlo a detener su auto.
Todo ocurrió cuando la policía le marcó el alto a los ocupantes de una camioneta, quienes en lugar de detenerse comenzaron a disparar a los uniformados.