Una entrevista, un país, un presidente

 “No descarto hacia adelante hacer un capítulo en la Constitución que establezca el Estado de bienestar, y que se trate en distintos artículos sobre los derechos sociales”.

El modelo de comunicación política del presidente AMLO descansa sobre un peculiar instrumento: la famosa “mañanera”. Tan exitosa como irrepetible; tan popular como unipersonal; tan novedosa como atractiva para la ciudadanía en México, y para otros presidentes que han buscado retomarla, sin éxito.

Junto con la mañanera, hay otros instrumentos y medios colaterales, complementarios, como las giras de fines de semana o entresemana, y los mensajes sabatinos. Ninguno pasa desapercibido. Todo este conjunto de instrumentos o modalidades de comunicación han permeado tanto en todas las audiencias públicas, que hasta las y los niños saben de su existencia. Y, además de comunicar la visión del gobierno, han servido en lo personal al presidente e la República para transmitir una cualidad de cercanía con la gente y de trabajo infatigable, que la población ha sabido apreciar.

Buena parte del sostenimiento de la aprobación presidencial (si bien ha caído, no se ha desplomado ni se ve, por lo pronto, que algo así suceda) se debe a ese tripié en el que descansa la comunicación política presidencial (mañanera, giras, mensajes sabatinos).

Otros recursos complementarios son las entrevistas que de vez en vez concede a algunos medios. Las más vistas por estos días son la realizada por Epigmenio Ibarra, que circuló ampliamente en redes, y la de ayer, lunes, en el diario La Jornada.

Epigmenio Ibarra tal vez sea poseedor del archivo en video más completo y puntual de la carrera política de AMLO. Su lente es infaltable en los mítines y concentraciones convocados por AMLO desde los años noventa, por lo menos. Mientras que La Jornada es el diario que, sin lugar a dudas, mejor ha cubierto la trayectoria del ahora presidente de México, a juzgar por las consultas en las hemerotecas y en los buscadores de la red más visitados.

Compilo las frases que, a mi entender, reflejan mejor las diversas facetas de quien ha sido luchador social, dirigente político y presidente de México:

“Sin base social, imposible transformación alguna”.

“La epidemia es una gran tragedia, pero no variará la ruta de manejo”. “El saldo de la pandemia es catastrófico, pero es correcta la estrategia usada”.

“Austeridad, no deudas, y remesas han permitido el manejo de las crisis”.

“Yo termino, si así lo decide la gente, en 2024, y no vuelvo a participar en política, a ocupar ningún cargo ni a aspirar a nada, porque siento que contribuí y vendrán otros”.

“Es un error pensar que uno se va a sostener con relaciones públicas”.

“Para el Ejecutivo, mantener su popularidad se debe al respaldo de la gente”.

“La transformación que estamos llevando a la práctica es pacífica, sin violencia, pero igual de profunda que las otras tres transformaciones históricas: la Independencia, la Reforma y la Revolución”.

“No descarto hacia adelante hacer un capítulo en la Constitución que establezca el Estado de bienestar, y que se trate en distintos artículos sobre los derechos sociales”.

“El año pasado no aumentó la deuda y eso nos ayudó. Es más, hasta marzo, en vez de aumentar, había bajado”.

“Nos interesa el caso del señor Lozoya, porque por primera vez se conoce el modus operandi con más detalle, con más claridad. Ahora eso es importante para que no haya repetición, pero también es importante recuperar todo lo que se pueda”.

 

ricardomonreala@yahoo.com.mx

Twitter y Facebook: @RicardoMonrealA

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Ricardo Monreal

El doctor en Derecho, Ricardo Monreal Ávila, nació el 19 de septiembre de 1960 en Plateros, Zacatecas, en el seno de una familia de catorce hijos.

Estudió Derecho en la Universidad Autónoma de Zacatecas y luego cursó estudios de maestría y doctorado en Derecho Constitucional y Administrativo en la Universidad Nacional Autónoma de México.

En 1975 comienza su trayectoria política militando en las filas del Partido Revolucionario Institucional (PRI), allí ocupó varios cargos: fue coordinador nacional de la Defensa Jurídica del Voto en la Secretaría de elecciones de la dirigencia nacional; presidió el Comité Directivo Estatal de Zacatecas y, posteriormente, fue secretario de Acción Política de la Confederación Nacional Campesina. En éste periodo de militancia participó en el Congreso de la Unión, fue diputado federal dos veces (1988-1991 y 1997-1998) y llegó al puesto de senador (1991-1997).

En 1998, Monreal Ávila abandona al PRI para unirse a las filas del PRD y contender, ese mismo año, a la gobernación del estado de Zacatecas.

Fue diputado federal en tres periodos: de 1988 a 1991 y de 1997 a 1998 por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), y entre 2012 y 2015 por Movimiento Ciudadano y por el Movimiento Regeneración Nacional (Morena).

Cumplió labores como senador en dos periodos, de 1991 a 1997 y de 2006 a 2012 por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y el  Partido del Trabajo (PT).

Ahora por tercera ocasión es Senador de la República y coordinador de la fracción parlamentaria de Morena.