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A un año de Earl, damnificados esperan casas en Sierra Norte de Puebla

También fueron afectadas escuelas y carreteras por la tormenta tropical, y hasta el momento no han sido reparadas.

Huauchinango, Pue.- A casi un año de la tragedia que causó la tormenta tropical Earl en la Sierra Norte de Puebla, apenas se ha construido un 40 por ciento de las 700 viviendas necesarias para la reubicación de las familias damnificadas; nueve escuelas esperan poder ser trasladadas y sigue pendiente la reparación de las carreteras Interserrana y las que comunican al municipio de Chiconcuautla.

Aunque se rehabilitaron algunas redes de agua potable, alcantarillados, caminos y puentes, a casi 12 meses del devastador fenómeno meteorológico, apenas se han construido 275 casas, en el municipio de Huauchiango para el cambio de domicilio de las personas afectadas y están pendientes 182 en esta misma demarcación, 64 en Tlaola, 14 en Naupan, una en Pahuatlán, siete en Xicotepec, una en Chignautla, 12 en Chiconcuautla, dos en Juan Galindo y cuatro en Zoquitlán. 

Cuando el 6 de agosto de 2016 cinco horas de lluvia a cántaros dejaron miles de damnificados en la región, la gente y las autoridades se conmocionaron: llegaron toneladas de alimentos, de ropa, tarjetas para la compra de enseres domésticos en Elektra y un programa de empleo temporal para la limpieza de las viviendas dañadas. Pero sólo fueron pequeños paliativos para el tamaño de las afectaciones que sufrieron cientos de personas que se quedaron sin techo.

Tras el vendaval se consideró a Huauchinango, Tlaola y Naupan como los municipios más afectados y, en menor medida a Xicotepec y Pahuatlan. Se evaluaron los daños de mil 50 casas de las que más de 700 deben reubicarse y el resto repararse, los de nueve escuelas que quedaron destruidas, los de dos puentes, además de 29 caminos y de 13 sistemas de alcantarillado y agua potable en 29 municipios de Puebla declarados como zona de desastre por la Secretaría de Gobernación Federal.

Damnificados y en riesgo

Para la restauración, se dijo entonces, el gobierno de Enrique Peña Nieto destinaría mil 263.7 millones de pesos del Fondo Nacional de Desastres Naturales (FONDEN), pero el dinero no ha sido liberado y, según informes extraoficiales, el flujo empezaría hasta el año 2019, por lo que pasados casi 12 meses de la tragedia aún pueden verse puentes colapsados, caminos intransitables y decenas de familias sin vivienda; o bien a las que decidieron volver al lugar donde tuvieron sus hogares y seguir ocupando los terrenos que las autoridades determinaron como zonas de alto riesgo.

En cuanto a la vivienda, aunque se detectó la necesidad de reubicar a más de 700 familias cuyas casas fueron registradas como pérdida total en los censos realizados por la SEDATU y la SEDESO, apenas se han construido 275 viviendas de las 441 que requiere el municipio de Huauchinango, de estas sólo 15 han sido entregadas a sus dueños en la comunidad de Xaltepec pues se hicieron en terrenos aportados por los propios afectados; y se espera que en los próximos días sean ocupadas otras 260 que hizo el gobierno estatal en el módulo “Plácido Domingo” en la junta auxiliar de Cuautitla.

Siguen pendientes de construcción 182 casas en Huauchinango, 64 en Tlaola, 14 en Naupan, una en Pahuatlán, siete en Xicotepec, una en Chignautla, 12 en Chiconcuautla, dos en Juan Galindo y cuatro en Zoquitlán. 

Además se inscribió a otras 350 familias con necesidad de hacer reparaciones en sus casas.

De acuerdo con cálculos de la SEDESO y la SEDATU se invertirán 208 millones 630 mil de pesos, para ejecutar un total de  mil 50 acciones de vivienda en 12 municipios de la Sierra Norte de Puebla, incluida la construcción de 704 casas. Los recursos deberían ser aportados por partes iguales para destinarlos a la compra de terrenos de 90 metros cuadrados cada uno para edificar casas de 42 metros cuadrados; y para la reparación de 346 que sufrieron daños leves o parciales.

Según los registros oficiales, fueron excluidas 210 familias que, aunque requerían ser reubicadas, las reglas de operación impidieron su inscripción como damnificadas pues estaban o están  asentadas en zonas federales como laderas o las márgenes de los ríos.

Las escuelas

Tras las lluvias de agosto de 2016,  se registraron más de 18 escuelas afectadas, de las que al menos seis requieren reubicación como la primaria Cadete Vicente Suárez de la colonia Chapultepec en Huauchinango; la primaria Cuauhtémoc en Xaltepec; la telesecundaria Frida Kahlo de Nopala y la primaria federal Amado Nervo de Papatlazolco, que sirvió de refugio en esta contingencia. También, la escuela primaria Ignacio Zaragoza y el preescolar de Chicahuaxtla, en Tlaola y el bachillerato de la cabecera de ese mismo municipio.

Con daños que podían ser reparados quedaron en Huauchinango el Plantel 10 del Colegio de Bachilleres; el preescolar Salvador Díaz Mirón de La Morena; el Conalep ubicado en El Potro y la primaria Benito Juárez. Y en las comunidades el preescolar de Papatlatla y el de San Miguel Acuautla; además de las telesecundarias de Huilacapixtla y Cuaxicala.

A la fecha el gobierno estatal ha reconstruido dos escuelas: la Telesecundaria Emperador Cuauhtémoc de Patoltecoya –con 47 alumnos- donde se invirtieron cuatro millones de pesos y el bachillerato EMSAD de Tlaola.

De acuerdo con la titular de la SEP, Patricia Vázquez del Mercado Herrera, la reparación de las demás instituciones educativas se le asignaron a la federación y tendrán que esperar a la aplicación de los recursos del FONDEN, por lo que muchas siguen funcionando en aulas móviles.

Agua potable y carreteras

Ante el retraso de los recursos del FONDEN, los gobiernos estatal y federal se pusieron de acuerdo para realizar las reparaciones más urgentes, entre ellas 13 acciones de agua –hechas por organismos estatales- y la de 29 carreteras, dos de ellas en la sierra noroccidental: la de La Ceiba-La Unión en los municipios de Xicotepec y Zihuateutla; y la que va de Michuca –en Huauchinango- a Naupan que, se dijo, estarían a cargo de la SCT.

Los  pobladores han cuestionado la calidad y la ejecución de algunos de estos trabajos, por ejemplo, se informó que en la comunidad huauchinanguense de Papatlatla se había instalado una red de agua potable de mil 150 metros con tubos de PVC, pero el presidente auxiliar Raúl de la Cruz Dolores lo desmintió y aseguró que la comunidad nunca ha tenido ese servicio de infraestructura básica.

Aquí, reiteró, nunca ha habido “agua potable” y los pobladores se abastecen del manantial Xicacugtitla.

Tras el desastre, admitieron por su parte los pobladores, llegaron tres albañiles y siete peones que trabajaron durante cinco semanas y media en el cambio de 30 tubos de seis metros de longitud y dos pulgadas y media de diámetro cada uno –un total de 180 metros de largo- que habían sido arrastrados por las lluvias en pleno cerro y que bajan a los barrios de Icutlapa y Yiquimitl hasta el tanque de captación. Colocaron tres válvulas y le dieron “unos brochazos” con sellador blanco a la caja de agua.

Además les llevaron una bomba de 20 caballos de fuerza, de mayor capacidad que la que tienen, pero no la han podido usar porque el transformador de energía eléctrica que hay en el poblado, no soporta esas carga, así que mejor la guardaron y siguen usando un viejo motor al que se le dio mantenimiento con una inversión de 16 mil pesos.

Mientras en Papatlazolco y Xaltepec, donde se rehabilitarían, según el FONDEN, 400 y 900 metros de tubería de agua “potable”, respectivamente, aún hay varias familias que carecen del vital líquido, pese a que los trabajos empezaron en octubre de 2016 y se informó que ya fueron concluidos.

Otro caso es el de la carretera Michuca-Naupan que a tres meses de finalizadas las reparaciones presenta hundimientos de hasta un metro de profundidad en el tramo Cuaxinca-Huilacapixtla, debido a que al omitirse los estudios de mecánica de suelos se hizo un muro de contención sobre un venero de agua que al buscar salida ha socavado la ladera.

A la fecha sólo queda poco más de un metro de ancho de asfalto, incluyendo la cuneta, para poder transitar por ahí. En ese espacio pasan lo mismo vehículos particulares que grandes, anchos y viejos autobuses que dan servicio colectivo a esta región poblada mayoritariamente por indígenas de la etnia nahua.

Los trabajos fueron hechos por la constructora FATPAD -con  domicilio en Amozoc-, y concluidos en marzo pasado, y se supone que tuvieron el objetivo de prevenir deslaves, pero durante la primera lluvia fuerte registrada en junio, el muro se venció y se hundió con todo y asfalto.

Mientras que la carretera Interserrana, que comunica a más de 90 comunidades de Huauchinango, Juan Galindo, Tlaola, Chiconcuautla y Tlapacoya sigue llena de baches, montoneras de piedra y lodo y, en algunos puntos, como el acceso a Chicahuaxtla y a la cabecera municipal de Tlaola, se sigue transitando sobre rieles improvisados tras la tormenta que partió en dos estos caminos.

En tanto otras vías que llevan a Chiconcuautla, como la que va de San Lorenzo a Tlaxipehuala a la cabecera, es intransitable por el colapso de un puente cercano a la caseta de vigilancia en el punto conocido como Amola. Lo mismo sucede con el camino de Ixtazoquitla que prácticamente quedó reducido a un carril por la destrucción del concreto hidráulico.

Además de los riesgos que enfrenta la población al transitar por caminos y carreteras deteriorados, la situación ha sido aprovechada por bandas delincuenciales dedicadas al robo, algunos de los cuales han resultado con víctimas fatales, sobre todo en el tramo de Las Colonias en Huauchinango a Xaltepuxtla  en Tlaola.

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